Es una de las formas más extendidas de maltrato infantil y quizá la más tolerada socialmente. Son niños insultados, menospreciados o ridiculizados precisamente por los adultos que deberían fomentar su autoestima y crecimiento personal. Esta violencia causa en los niños perturbaciones que influirán en su salud psíquica. Las víctimas a adoptan comportamientos extremos (llaman la atención o se muestran muy pasivos) o adoptan comportamientos de los adultos protegiendo a otros niños, o parecen más infantiles de lo que por edad les corresponde. En ocasiones, se han registrado intentos de suicidio en estos niños.